Ahora que llegan las vacaciones puedo volver a disfrutar del mayor de los placeres gratis de esta vida: La siesta.
Que bien lo hicieron los andaluces cuando inventaron el noble arte de dormir después de comer, a mi me sonaba a raro cuando era pequeño pero conforme fueron pasando los años es comer y argggg la cama o un sofacillo bonico, suave y precioso y ahora con el frío es increíble la sensación de ver la tele y estar tumbado con una manta calentita y es que es algo automático y lo ultimo que recuerdo es que cuando me acosté era de día y ahora está todo oscuro...y bueno ya va siendo hora de que cumpla con mi deber y no falto a la tradición...zzz
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