martes, 5 de agosto de 2014

La siesta.

Esa tan maravillosa costumbre, que se extiende de manera popular sobretodo por el sur. Lo primero decir que su nombre viene de la hora sexta romana, que era ese período entre las 12-14 horas del día cuando se descansaba en la jornada laboral. Que nos entre sueño después de la hora de la comida tiene su explicación biológica. Consecuencia del descenso de la sangre después de la comida desde el sistema nervioso al sistema digestivo, lo que provoca una consiguiente somnolenciaTambién suele coincidir con las horas más calurosas del día, siendo un mecanismo para evitar el calor.
El tiempo de duración de la siesta se recomienda que sea entre 15-30 minutos, dormir más puede trastocar los ritmos fisiológicos y desencadenar insomnio a largo plazo, sin embargo, tomar una siesta con el tiempo adecuado mejora la memoria y el aprendizaje, disminuyendo el estrés, sin contar los efectos físicos de recuperación para poder continuar el día con energía (como diría Leticia Sabater).
Curiosamente, estoy empezando a notar como los ojos se me van cerrando, así que pondré en práctica lo dicho, ya solo deciros...MÁS CULTURA!!!


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